"Y no me vengan con eso de que no hay problema sin solución -dijo Oliveira-. Claro que desde las generalidades, la filosofía popular, el consejo al amigo angustiado, la frase hipócritamente sobreutilizada por el psicólogo.. es relativamente aceptable. Pero visto desde las partes y no desde el todo, es casi una aberración decir tal cosa. Claro que hay problemas sin solución. (...) Es mucho más simple, mi querido Manú -rectificó Oliveira-, la infamia, el engaño de la frase está en que suponiendo que el hipotético problema en cuestión realmente tuviese una forma absoluta de resolverse y ésta fuese llevada a cabo, no sería en realidad definitiva, porque no resultaría completamente satisfactoria para alguna de las partes. Es decir, si tuvieras un conflitcto y la única solución conllevara un problema aún mayor o aun más preocupante para vos mismo, o tu infelicidad para ser más drásticos, no la implementarías, ¿o sí?. Porque en ese caso la solución visible funcionaría como transformador del problemaa y no como disipante final, sería absurdo. Vendría a ser algo así como los desodorantes de ambiente, si me permitís la banalidad del ejemplo. Ergo, la solución no te sirve de nada y la única que queda es tomar fuerzas y pasar el trago amargo como tragamos los remedios para la tos, bancártela como buen criollo, resignarte a que no todo va a resultar de la manera más óptima para vos mismo. Es la vida misma, y si sigo así te canto un tango. Ni que hablar de que esos problemas sin solución no tienen además ningún culpable, y se complica cuando no podemos implementar ese vergonzoso pero increíblemente satisfactorio reflejo argentino de echar culpas."
viernes, 3 de abril de 2009
rescate cortazariano
Encontré revolviendo carpetas este textito que alguna vez fue una filosofía Oliveiriana que sirvió de catarsis.
"Y no me vengan con eso de que no hay problema sin solución -dijo Oliveira-. Claro que desde las generalidades, la filosofía popular, el consejo al amigo angustiado, la frase hipócritamente sobreutilizada por el psicólogo.. es relativamente aceptable. Pero visto desde las partes y no desde el todo, es casi una aberración decir tal cosa. Claro que hay problemas sin solución. (...) Es mucho más simple, mi querido Manú -rectificó Oliveira-, la infamia, el engaño de la frase está en que suponiendo que el hipotético problema en cuestión realmente tuviese una forma absoluta de resolverse y ésta fuese llevada a cabo, no sería en realidad definitiva, porque no resultaría completamente satisfactoria para alguna de las partes. Es decir, si tuvieras un conflitcto y la única solución conllevara un problema aún mayor o aun más preocupante para vos mismo, o tu infelicidad para ser más drásticos, no la implementarías, ¿o sí?. Porque en ese caso la solución visible funcionaría como transformador del problemaa y no como disipante final, sería absurdo. Vendría a ser algo así como los desodorantes de ambiente, si me permitís la banalidad del ejemplo. Ergo, la solución no te sirve de nada y la única que queda es tomar fuerzas y pasar el trago amargo como tragamos los remedios para la tos, bancártela como buen criollo, resignarte a que no todo va a resultar de la manera más óptima para vos mismo. Es la vida misma, y si sigo así te canto un tango. Ni que hablar de que esos problemas sin solución no tienen además ningún culpable, y se complica cuando no podemos implementar ese vergonzoso pero increíblemente satisfactorio reflejo argentino de echar culpas."
"Y no me vengan con eso de que no hay problema sin solución -dijo Oliveira-. Claro que desde las generalidades, la filosofía popular, el consejo al amigo angustiado, la frase hipócritamente sobreutilizada por el psicólogo.. es relativamente aceptable. Pero visto desde las partes y no desde el todo, es casi una aberración decir tal cosa. Claro que hay problemas sin solución. (...) Es mucho más simple, mi querido Manú -rectificó Oliveira-, la infamia, el engaño de la frase está en que suponiendo que el hipotético problema en cuestión realmente tuviese una forma absoluta de resolverse y ésta fuese llevada a cabo, no sería en realidad definitiva, porque no resultaría completamente satisfactoria para alguna de las partes. Es decir, si tuvieras un conflitcto y la única solución conllevara un problema aún mayor o aun más preocupante para vos mismo, o tu infelicidad para ser más drásticos, no la implementarías, ¿o sí?. Porque en ese caso la solución visible funcionaría como transformador del problemaa y no como disipante final, sería absurdo. Vendría a ser algo así como los desodorantes de ambiente, si me permitís la banalidad del ejemplo. Ergo, la solución no te sirve de nada y la única que queda es tomar fuerzas y pasar el trago amargo como tragamos los remedios para la tos, bancártela como buen criollo, resignarte a que no todo va a resultar de la manera más óptima para vos mismo. Es la vida misma, y si sigo así te canto un tango. Ni que hablar de que esos problemas sin solución no tienen además ningún culpable, y se complica cuando no podemos implementar ese vergonzoso pero increíblemente satisfactorio reflejo argentino de echar culpas."
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TOTALMENTE DE ACUERDO. PERO MAL. qe grosa:)
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