jueves, 15 de diciembre de 2011

enamorarse tres veces por día y otras teorías

En esta languidez, esta llanura indeseada que supone la existencia en esta ciudad demasiado mediana y calurosa, habrá que enamorarse para no morir. De todo y todas y todo el tiempo y en un montón de lugares a la vez. Simultáneamente. Desprejuiciada e impulsivamente. Será preciso tener todo un repertorio de amores imposibles y de amores platónicos, categorías que pueden confundirse pero que deberán diferenciarse cuidadosamente a fines prácticos. Existirán aquellos con peso histórico, de caracter más o menos fijo, recurrentes y ligeramente inolvidables. Entre ellos, se ejemplifica: la cantante que toca el bajo, la actriz entrada en años, la líder revolucionaria chilena, entre otros ejemplares. También estarán los amores variables, los que se adicionarán por bar y por noche, adoptando formas un tanto más efímeras, pero no por eso menos contundentes y eficaces. Véase la chica de la agrupación estudiantil, la otra chica de la otra agrupación estudiantil opositora, la moza, la compañera de la secundaria de tu compañera de la facultad, la quiosquera, la coordinadora del viaje de egresados, la chica del videoclub, la ayudante de cátedra.

Enamorarse de una profesora será fundamental, incluso sin contemplar el impacto positivo o negativo sobre la vida académica. En este caso particular, se supone un amor fiel, proyectado, indecoroso, y por sobre todas las cosas, adolescente. Claramente este se presenta como sub-tipo de la categoría amor platónico, no por eso siempre imposible (considénse casos de la realidad). Una conducta típica de este amor será estudiar violentamente para las evaluaciones a la expectativa de obtención de las mayores notas de la clase, entrega de trabajos en tiempo y forma sin excepción, búsqueda de cruce de miradas siempre que así lo posibilite la ocasión, presentabilidad impecable en aspecto físico al asistir a sus clases de las ocho de la mañana, selección de léxico categórico pero con alto contenido afectivo, sonrisa inefable, distracción constante ante la mostradura inesperada de piernas, entre otros.

Salir de viaje y recolectar amores y no-amores es otro campo de sólida importancia. Nótese que introducimos aquí la categoría del no-amor, eje central de nuestra teoría, por el cual debe entenderse aquel amor que no ha podido ser concretado por causas de tipo circustanciales en tanto incoordinación de lugar, tiempo, estado civil, u otras consideraciones que se hayan encontrado justas. Suelen ser fulminantes y de gruesa importancia para la vida afectiva. Posible indentificación del no-amor como "amor de la vida", ante la imposiblidad de experimentación efectiva.

Se deberá tener un amor en otro país a quien jamás hayamos conocido, pero de quien construímos un tipo ideal e imaginario. Un amor que aun nunca fue, en Inglaterra. O enamorarse de una escritora colombiana sólo por sus tatuajes y por sus palabras. Soñar con una italiana para casarse, o con una francesa con quien viajar en la campiña. La idealización y sobre-proyección de figuras será absolutamente clave para seguir la conducta recomendada en la teoría que aquí esbozamos precariamente.

Consideramos quienes adherimos a este humilde ensayo y llevamos a la práctica la postulada forma de vida, que es así y sólo así que puede vivirse con algo de dignidad y la suficiente alegría.
Notifíquese y divúlguese. He dicho.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Quiero retruco

- Quiero.

Y ahí nomás me atravesó con la espada afilada de un ancho en una suculenta e innegable victoria.

sábado, 3 de diciembre de 2011

andate a la concha de tu madre, Parsons

Casi siempre cuando más quiero estar sola es cuando me veo obligada a estar rodeada de gente en una situación de esas sociales. El tiempo no pasa rápido y yo sonrío tantas como me acuerdo por charla que alguien quiere iniciar. Hay chicos que gritan y llorar. Yo también quiero llorar. Miro a mi viejo, él tampoco quiere ni sabe cómo estar ahí. En eso nos parecemos. Compartimos una mirada cómplice, mirada de hastío, de resignación. Por un segundo nos entendemos. Cada uno toma su cerveza, se pone la careta y sigue la función. Pero él no sabe por qué quiero llorar, obvio que no sabe. No sabe lo que yo sé, obvio que no sabe. No sabe a quién extraño ni todos los recuerdos que me revuelve estar donde estoy y estar como estoy, susceptible hasta a un poco de viento frío. Por un rato está bien, eso es suficiente. Al rato se vuelve insoportable otra vez. Quiero estar sola, desaparezcan. Déjenme ahí con mi noche. Me voy cuando estallan los fuegos artificiales, huyo despavorida hacia una palabra que, como siempre, entienda todo. Casi siempre que quiero estar sola no sé cómo hacerlo. No es que quiera estar sola, es que no quiero estar ahí. Y la palabra no está, no está de nadie, no hay nadie, en ningún lado. En cuenta regresiva acelerada, los pensamientos de 5 días hacen colisión como si alguien frenara de golpe en plena avenida. Cuadrúple choque frontal en cadena. Saltan partes para todos lados, me desarmo en un único e ínfimo acto de destrucción reversible. Odio el verbo llorar pero no le conozco sinónimos. Lloro a montones, lloro con ruido, lloro en el baño y casi sin ropa. Suena de lejos un tema para la escena de la película en que la protagonista llora sin ropa en el baño. Pff. Tan cliché automático todo que me doy asco. La escena no podría ser más lamentable. Ni llorar tranquila puedo. A estas alturas ni sé bien por qué. Se me inflama el cerebro y lo siento doler y estallar en todo este agua horrible que me raspa los ojos. Qué mierda es esto. Frustración, impotencia, distancia, traición, encrucijada, estrés, incertidumbre, cansancio. Mucho cansancio. Tantas fuerzas juntas en dirección a mi pecho que cavan un hueco hecho como lentamente por una cuchara. Dónde estás. Aparecé. Te necesito. Te necesito. Abrazame. A lo lejos está la gente, qué hacen en mi casa, dejenme en paz. Esta no es mi casa. Hay explicaciones que no puedo dar. Mentir pasó de moda. No hagas la pelotudez de llamar a nadie. Alejo el teléfono, por las dudas. Los actos desesperados suelen ser los peores y los más trascendentales. Con qué derecho bajonearle el sábado a alguien. Nada que ver, aparte. Cada nueva idea de solución, peor y menos recomendable que la anterior. Ninguna puede salir bien. Esto no es una película, nena. Prendé la tele y quedate dormida. Ni se te ocurra pensar que mañana es domingo porque no sobrevivís ni a la noche. Mañana es domingo. Exagerando, este podría ser mi escrito póstumo y mi guionista renunció hace rato. Respuesta de la ecuación: sola es exactamente de la última forma que quiero estar.

viernes, 25 de noviembre de 2011

y de los límites discursivos

Siempre digo más de lo que debería. En mayor extensión a la que debería. Y con mayor claridad a la que debería.

(Punto final, por una puta vez)

lunes, 21 de noviembre de 2011

ese finde que me fui a San Juan

A lo mejor ahora que descarté las incertidumbres más urgentes pueda estudiar, o a lo mejor te piense un poco desde estos tres días, sonriendo siempre.
Hay un montón de cosas que claramente no sabemos ni pueden saberse con tanta seguridad premeditada, no. Menos cuando a fuera llueve tanto y adentro yo hablo más de lo que debería, como siempre. Por ahora lo que tengo en claro es todo lo que te quiero.

No es tan grande, no es tan grave, no en el mal sentido, pero sí es enormemente lindo, y de eso está bueno y me animo a hablar. Sin querer escribimos una película que cambió de título, una peli re linda y re peli. La escribimos con escritura de cangrejo, sabiendo el final, y por eso capaz nos salió tan bien. Capaz que el título nuevo garpe menos y no se entienda y hagan un bolonqui terrible con las traducciones, pero nuestra peli es claramente una peli de I-Sat así que no nos importa. Igual ojo, es una peli de I-Sat, pero de esas que te dejan pensando y a la vez con una linda sensación. Nada de limes existenciales, esta tiene final feliz. Es una peli que me compraría en dvd para sonreir cada vez que la veo y que no invitaría a nadie a ver. La tendría en mi estante para que me haga un poco bien cuando me caigo. Al fin y al cabo, de eso se trata la peli, de hacer(nos)me bien.

Una amiga me quiere hacer creer que construímos nuestros propios Puentes de Madison y me expone la teoría. Le digo que puede ser, pero que no, porque nadie llora en el final de nuestra peli. Aunque sí llueve un poco. Nadie se arrepiente.

Treinta y cuatro horas de música y ocho litros de alta birra que se nos fueron concientemente de las manos. De pronto alguien apretó el botón de loop y se repitieron canciones y besos hasta que un lunes fue lunes y tu avión despegó (media hora antes de lo previsto) a Francia, una Francia acá nomás a la vuelta, pero lo suficientemente lejos. En el medio del loop, vueltas en auto, mates en la cocina, cuerpos apilados en el sillón, saltos de alarma, teorías propias y ajenas. Bocha de risas. El pronóstico dice que para el martes a la tarde el veranito se termina definitivamente, y hay que volver a abrigarse. Honestamente no me importa ponerme un buzo si es para abrigar el recuerdo y que no se desgaste con el fresco.

Sí, hay mil cosas que no sabemos. Mil cosas. Mensajes. Hay otro montón de cosas que me dan un poco de miedo, otras tantas que se me van revelando cual epifanías mientras leo sobre pragmática. Ninguna de las cosas que no sé me importan demasiado, realmente.

Mi certeza son tres días de verano en medio de un invierno gélido, traducido en un montón de cariño en medio de una sequía violenta. Tres días al resguardo eterno de la forrez del tiempo, de la mirada de cualquier otro. Tres días hablados en nuestro propio lenguaje, con nuestros propios códigos (en la peli se habla un idioma que sólo vos y yo entendemos). Ni que te digo nuestro propio soundtrack. Tan nuestro (aunque por un rato) todo que asusta. Nos auspicia una marca de galletitas, como casi única fuente de sustento. Tres días. Ya está. Nada más, (ante la duda, todo). Y bueno, la vida... la vida sigue.

(Esta entrada está en borrador desde ayer al mediodía. Claramente la que se anima soy yo únicamente cuando amanece, mi estufa falla y Martín Buscaglia me hace el aguante)

lunes, 14 de noviembre de 2011

no estoy pudiendo estudiar por causa

de las no palabras, los no mensajes, los no besos, de todas las dudas y de las certezas, de los miedos insurgentes y de las valentías heroicas que duran lo que yo no sonriendo cerca tuyo, de las películas de mi cabeza que hacen que me pierda en un supermercado, de los paradigmas sentimentales, de los rechazos y las epifanías de madurez emocional, de las revelaciones y de las cosas que supimos siempre, de las canciones putas, de la facilidad con la que te estoy extrañanando últimamente, de las expectativas y las desilusiones anticipadas, de una escena que se repite en un loop de microkorg, de mi guitarra que se desafina, de una serie a la que adictée y que indefectiblemente remonta a todo esto, de las cosas que caen por su propio peso bien encima mío, de los impulsos tirados al río con un yunque atado, de dos bandas que vuelven, de mi manía incontrolable de enumerar, de la aceptación de la vulnerabilidad más absoluta y peligrosa, de este canapé de independencia que me hace querer todo un poco más, y de los días que me quedan en cuenta regresiva

martes, 8 de noviembre de 2011

hay cosas que no sé por qué las hago

te busco entre un público sin gente, lleno de personas conocidas. me doy cuenta de cuánto se parece la música a veces. me doy cuenta de lo poco que aprendí de todo lo que podía haber aprendido. me doy cuenta de que me tengo que dejar de comer las uñas. me doy cuenta de cuántas canciones tendría que haber compuesto pero no supe cómo. me doy cuenta de que de la canción es tan linda como la noche y quiero llorar. me doy cuenta de cuán fácil puedo estar en paz sin proponérmelo. me doy cuenta de cuán chico es este lugar, de cómo nos conocemos todos. me doy cuenta de cuán cerca estuvimos todo este tiempo. me doy cuenta de que ni yo sabía todo lo que me importás ahora.

y de que por una puta vez en la vida tengo que dejar de enumerar cosas.

lunes, 7 de noviembre de 2011

tenés sol en los ojos

una vez tantée con mi mano hacia atrás y vos me diste la tuya
una vez no estudié nada para un parcial y aprobé con diez
una vez me enojé mucho y no te lo dije
una vez miré al cielo y empezó a llover
una vez tuve frío y no me diste tu camisa
una vez me até las zapatillas mientras tocaba the kills


(el fin)

domingo, 30 de octubre de 2011

a mi bici le andan mal los frenos

y justamente por eso me subí a ella y agarré una calle que baja en una pendiente peligrosa

lunes, 24 de octubre de 2011

la posibilidad del amor

Y rechazarla. Concreta, tangible, latente, visible. Ahí está, sí, ahí. Se puede saber incluso dónde vive y todo, y qué música le gusta. Pero no, no se puede ir y agarrarla y zambullirse en ella, no. Sí, en términos positivos, la posibilidad del amor se puede observar, se la puede medir, pero no se puede experimentar con ella. El amor a lo mejor es científico, su posibilidad no tanto. No, bueno, no da ponerse justo ahora a pensar en las concepciones del amor (concepciones eh, no conceptos, en eso ya se cagaron a piñas escritores , filósofos y abandonados durante siglos y nadie generó fórmulas ni leyes generales), la tuya ponele está muy clara, la mía más o menos (yo, por ejemplo, me siento una pelotuda empezando oraciones con "el amor" como si tuviera alguna verdad que decir al respecto), pero se entiende de qué hablamos. Eso que sería fuente de felicidad asegurada por un tiempo, eso, la descarga violenta de endorfinas, las feromonas que fluyen y se respiran, sonreir como boludo involuntariamente, sí, bueno, eso, nos entendemos. La drogadicción inherente a ser persona, querer eso, quererlo siempre, buscarlo siempre aunque lo neguemos o no lo entendamos o no lo creamos, buscarlo en mínimas y frustradas dósis, buscarlo con límites preestablecidos, como sea, pero buscarlo, por fuera de la conciencia. Entendí con el tiempo que en todo ese maneje hay una parte controlable, la racionalidad que le pone correa a la pasión (pasión como impulso) y la ahorca para que no se vaya corriendo de cabeza contra la pared. Pero, ¿cómo extender esa racionalidad por encima del instinto, por encima de la adicción que te persigue hasta en los sueños y te inclina a lanzarte desaforadamente sobre esa posibildad del amor? Es querer y no poder, es ser capaz pero no elegirlo, mirar para otro lado. Es una piña a la vida, una gancho de zurda al estómago, de esos que ahogan y te dejan sin saber bien qué hacer por un rato. Después uno piensa en el tiempo, escucha un tema lindo y, claro, la vida sigue.

Estos días estuve pensando todo este tema como una película. Visualizo el trailer, la canción que suena, la voz en off que hace preguntas retóricas que en realidad encierran toda la trama. Algún día la voy a escribir, pero esta vez en serio, y se va a llamar como esta entrada.

martes, 18 de octubre de 2011

el coraje del cielo por repetirse

Hay algo de este vaticinio de verano (no dado tanto por el clima sino por el ventilador prendido a las 2 a.m) y el insomnio inducido que reafloran una partecita particular de mí. Dos años atrás hubiera puesto un disco de Norah Jones, leído un libro y vociferado quejas por escrito hacia la pobreza categórica de sentimientos amorosos. Está cambiando el paradigma (sí, tenés razón, me encanta esta palabra) y de pronto en largas tardes de charlas involuntarias y mates automáticos, se destraba una barrera. No es volver a nada, es una perspectiva totalmente distinta que se construye. En simultáneo hay como una imagen recurrente, me incluye a mí, sentada frente a una computadora, está largamente entrada la madrugada de una noche de verano, fumo, uso una remera grande, tengo un gato, trabajo, o escribo cosas así, cosas como éstas, pero con cierta eficacia simbólica. Le tengo envidia a la gente que vive en modo creativo, yo hay algo que nunca pude sincronizar, me encanta husmear en flickrs y tumblrs de gente con la que no tengo nada que ver, me despiertan algo. Todo este tren de pensamientos intra-estudio, está atravesado por una canción bellísima con acordes disminuídos, y por el ideal de la soledad y la independencia. In-dependencia, no-dependencia, ausencia de dependencia, de nadie, de ningún otro y su cariño peligroso, el deseo de esa impunidad que parece un triunfo. No, es la comodidad de un escritorio y la cobardía de la frialdad, de las persianas bajas. La verdadera victoria está en el coraje, el cabezadurismo, la voz firme que va de cabeza hacia la pileta sin agua, no importa, es el grito del guerrero con el pecho abierto a las balas, en esa convicción casi religiosa y fundamentalista, ahí está el triunfo, así es increíble vivir. El coraje del cielo por repetirse.

(Y en todo esto debe estar el aprendizaje)

viernes, 7 de octubre de 2011

martes, 4 de octubre de 2011

de cuando no escuchaba lo suficiente a los Smiths

el 04 de octubre del año pasado me olvidé de todo. no sólo ese día, pero ése más intensamente, más violentamente, más contundentemente. y sí, nadie que llegue hasta ese punto llega sin vidrios polarizados en los ojos, sin una pared de concreto opaco que no deja ver cinco centímetros más allá de una misma y la pila certera de mierda a su alrededor.
ese día no supe todo lo que todavía había para mí en el año que seguía, no supe nada, no supe ni jamás se me hubiera ocurrido pensar que tenía: 6 ciudades por amar, 173 subtes para tomar, más de cinco y menos de diez amigos increíbles por hacer, 1328 risas estruendosas para compartir, 34 de ellas de reir hasta llorar y doblarse y no poder respirar, 198 fines de semana para destruir, 4 recitales para memorar, 292 cervezas, 143 gin tonics, 158 fernets, 98 whiscolas para tomar, 743 calles para caminar, 86 madrugadas inolvidables para olvidar, 236 horas para manejar, 28 autores académicos para leer, una carrera para aprender, 177 besos que dar, 4 personas para reencontrar, 203 tardes en ese parque de siempre para biengastar, una tabla para usar, 87 desayunos para compartir, 396 cafés por degustar adictivamente, 68 noches enteras de hablar y hablar con amigos, un montón de juegos que jugar, infinitos idiomas para aprender, infinitos libros que leer, infinitas películas para ver, infinitas fotos para sacar, infinitos discos para bajar (dos de los Smiths) e infinitas canciones para amar y aprender y componer. me olvidé de la vida, y de que había que vivir.

(ya no miro ese lugar, aunque siempre paso por ahí)

gracias, ustedes.

sábado, 1 de octubre de 2011

(cuando tenga un novio o un hijo quiero que sea como él)



jueves, 22 de septiembre de 2011

pendejademierda (día #1)

Hay un disco que no puedo parar de escuchar, una idea fija, un recuerdo hermoso, y un exceso de mentitas en mi organismo.


(ayer cambió el paradigma, no la estación)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

complicame la vida tranquila

total la que no duerme soy yo


(insomne, vuelve)

domingo, 4 de septiembre de 2011

cosas ajenas


La vio y como reacción inmediata quiso esquivarla. Sabía que ella iba estar ahí, sabía que iba a tener que esquivarla, y así lo hizo mientras le convidaban vino y fumaba cigarrillos. Se cruzaron de frente o alguna buscó a la otra en un irremediable impulso producto casi seguro de alguna de las sustancias consumidas y para entonces ninguna de las dos tenía buen equilibro ni ejercía completo control sobre sus palabras ni sus acciones. Se pidieron perdón o algo así haciendo malabares entre una muchedumbre excitada y la música que sonaba tan fuerte. Salieron del lugar en casi un sólo movimiento, siendo casi una sola persona que avanzaba entre la gente. No se despidieron de todas sus amigas que las miraron entre severas y resignadas. Se subieron al primer taxi que encontraron vacío y ella nunca besaba a nadie y menos a una mujer en un taxi, pero la otra tenía el pelo suelto y se había puesto esa remera que le quedaba tan bien que al primer cruce de miradas fue directo a su labio inferior y se besaron tanto como pudieron hasta que el taxi se detuvo. Alguna pagó, se bajaron y cruzaron la calle, una luz blanca iluminaba la cuadra, la entrada al edificio, la otra entrecerró los ojos. Ella no encontró rápido la llave y tuvieron miedo de que ese o cualquier contratiempo hiciera entrar a alguna en razón y se perdiera el impulso que ya las empujaba nueve pisos en ascensor. En el ascensor también se besaron. Apenas podían concebir lo que las rodeaba. La percepción de las cosas y las paredes y los espejos distorsionada por el efecto acumulativo del alcohol y el humo y otras cosas que les corrían por las venas a esa altura de la noche. Muchas cosas daban vueltas menos el cuerpo y sobre todo los labios de la otra. Se tocaron el pelo, se sintieron cerca de nuevo. Se abrió la puerta. Llegaron a la habitación de forma automática. Ella se cambió de ropa, la otra la miró apoyada en la pared, ella tanteó la cama de abajo, la sacó de un tirón, se miraron, la otra la besó, cayeron en la cama, en la de ella, de a poco se acomodaron, se besaron más despacio, en algún momento la luz se había apagado y a las dos le gustaba esa oscuridad más que ninguna otra, se recorrieron enteras con las manos y con los ojos, se sacaron algo de ropa, se tocaron, se dieron placer, nunca supieron si estaban teniendo sexo, pero hicieron lo que les daba gana hacer, tuvieron calor, desordenaron sábanas y nadie se quejó, prendieron el ventilador, dejaron pasar el tiempo entre besos en el cuello y una euforia indetenible. No hablaron mucho, pero cuando lo hicieron se fueron de boca, se dijeron cada cosa que la otra sólo podía responder lanzándose con fuerza contra sus labios, en un intento de sellar las palabras para que no se escaparan. Se quedaron dormidas. Ella se despertó con la luz que entraba por la persiana que no había terminado de cerrar, con los pelos rubios de la otra bajo su brazo y una puntada certera en la base del cráneo. Parpadeó varias veces, reconoció la luz punzante del mediodía y no el liviano resplandor de la mañana. La vio a la otra desparramada a su lado y más allá el colchón de abajo de inútil existencia y cosas tiradas por el piso. Se acomodó en la cama buscando la comodidad que no tenía y la sintió a la otra despertarse. Tardó en darse vuelta a mirarla. Intercambiaron primeros planos y se vieron recién levantadas, se dijeron algo que las hizo reir y sonreir y volver a mirarse más fijo, y entonces no les importó la resaca, ni que habían dejado la puerta abierta, ni lo que se habían dicho o no en los últimos 7 días. Ninguna supo qué hora, ni qué día, ni qué mes era, ninguna supo si realmente había empezado otro año o se había alterado el tiempo esa noche. No se arrepintieron y se besaron. Una vez más.

(del 06/01/2010)

martes, 30 de agosto de 2011

unforgiven


Leí y leí y seguí leyendo porque la que escribía eras vos. No, no eras vos, estaba lejos de ser vos, ella vive en otra ciudad donde no vivís vos, pero en algún punto del cosmos ella sos vos porque ella y vos piensan igual, sienten igual, discuten igual. Leo creyendo que ella sos vos, dejo que ella me acerque hacia vos, adentro de vos, porque ella sabe escribir y expresar y exteriorizar y a lo mejor me pueda contar lo que te pasó, a lo mejor yo pueda entender. La leo sufrir, llorar, vomitar un amor que se le va, que se le escapa por el océano, la leo no entender, la leo atónita y despechada y destrozada. Le tengo un poco de compasión y siento como ese odio, su odio por esa mujer prófuga, tu odio, se eyecta contra mí, casi teledirigido, como si me correspondiera. Ese odio que no es más que la inecuación de un amor que rebota contra una pared, contra un océano, contra Europa. Ese amor que es tu amor que yo no sentí, que no pude, no pude, perdón. Porque ahora sé que no, que no te amé, porque me fui, sí, me fui, me escapé. Victoria se ve que tampoco amó, ella huyó, corrió, voló, escribió cartas y después no quiso más, no quiso hacerse cargo, como yo, y sacó un pasaje que es como abrir una salida de emergencia. Es exactamente eso, una salida de emergencia, en el sentido más profundo, inmediato y desesperante de emergencia.
Sí, la leo, la leo como si fueras vos, quiero sentir pena por ella pero después están tus palabras, tus mismas palabras, “y a mí quién me entiende”, “y esto cómo sigue”, “tus viejos esto, tus viejos aquello”. Esto no sigue, a mí nadie me sigue en mi viaje, la salida de emergencia se cierra atrás mío y me salvo yo sola. Entendelo. Vos podés seguir acá, podés sobrevivir, yo no, yo acá me ahogo, me asfixio. Está esa despedida de Victoria que es mi cumpleaños y vos en tu casa, ese avión que despega y vuela a España que es mi avión, el mismo, que vuela a Inglaterra, y su pena, su dolor desgarrador que es el tuyo. Y lo que entiendo leyéndola a ella es que no la pudo entender a Victoria, como vos no me entendiste a mí. Entediste que me escapé, sí, pero no entendiste mis motivos, no entendiste lo importante que era que me escapara, no entendiste la necesidad urgente e imperiosa de no estar más acá. Hacía meses que quería correr, lejos, en una dirección desconocida pero hacia arriba, hacia donde no oliera a mierda, a depresión, a paredes abolladas, a marcas en los brazos, a donde hubiera más que vacío. Y tuve donde correr, ví la luz verde, y corrí hacia ella, corrí como nunca en mi vida, casi sin mirar atrás, sin culpa, sin pasado y no te digo que no me dolió dejarte acá pero también me escapaba de vos. Me escapé como una cobarde, sí, pero no sabés a qué le tenía tanto miedo, no sabés lo que es tener ese miedo que te empalidece, te congela la sangre. Escapé de vos, sí, de mis viejos, sí, del encierro, de las llamadas perdidas en un celular en coma, de mí misma, de la enfermedad, escapé del vacío, escapé de la muerte. Entendelo.

sábado, 20 de agosto de 2011

lovefoolosophy: platonic no more

Hace un par de años me parecías perfecta.

Ahora me parecés terrible conchuda.

Prueba fehaciente de que todo lo que alguna vez me puede haber gustado de vos fue una creación mía y cinematográfica de la que me hago cargo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

la polaridad de las personas (ego, alter)

Te ví sentada por la puerta del frente del primer salón, ese que está apenas entrás. No sé bien qué hacía yo rondando por la entrada de la facultad ni por qué no estaba adentro de ese salón donde debería haber estado, la clase ya había claramente empezado. Te ví y estabas sentada adelante de todo, usabas ese pullover violeta que se nota que es viejo pero te queda bien. Pseudo recostada en el pupitre, cruzaste las piernas, seguro porque notaste que estabas demasiado tirada y no te gusta quedar como una descuidada. Entornaste la mirada parda con el frondoso ceño fruncido y le envidié a ese profesor bajito tu atención absoluta; lo compadecí por tener que soportar tus ojos fijos en el movimiento de sus manos y las ondeadas del cable del micrófono. Garabateabas apuntes en el cuadernillo que tenías frente a vos. El gesto fijo, inmutable, asentías mientras te hablaban de Benveniste y eso significaba que entendías, que reflexionabas. Anotaste algo y se te dibujó una media sonrisa de iluminada, por el sol perfecto y verde que se proyectaba por los ventanales a tu espalda, y por el nuevo conocimiento sobre deícticos que incorporabas y te gustaba incorporar. Eras diestra, sos diestra, yo zurda. Miraste hacia afuera, te ví distraerte por primera vez y supe que pensabas en ella y en abrazarla. Te apoyaste en la palma de la mano izquierda, codo fijo, y empezaste a dibujar sobre el banco. Starla. Lo sombreaste, lo remarcaste. Otra media sonrisa muecosa hacia la derecha y morí de celos. Como si no no hubiéramos levantado juntas esta misma mañana, como si fueras totalmente ajena a mí, como si fueras una sola persona, íntegra, entera, suficiente. No eras la mitad de nadie, mucho menos mi mitad, eras toda vos, para vos. Levantaste la mirada bruscamente con seriedad y me alertó. Te acomodaste el pelo lacio que te caía disparejo y alborotado sobre los ojos. Me pareció que a pesar de tus labios fruncidos estabas feliz, en paz, en equilibrio. El salón comenzó a inquietarse marcando el final de la clase y te levantaste junto con la multitud, te cruzaste el bolso. Nunca me viste, me desvanecí sabiendo que al menos hoy no somos dos, no soy parte, hoy sos vos, sola vos. Bien por vos.

lunes, 15 de agosto de 2011

when you can't decide what's on your mind



it's clear
i'm here

starla, dear

jueves, 11 de agosto de 2011


You shut your mouth!


How can you say
I go about things the wrong way?

I am human and I need to be loved,
just like everybody else does.


sábado, 6 de agosto de 2011

guionista (se busca): el lugar común

Querido guionista:

¡No sabés cómo me veía venir la forreada esta!

Típico tuyo. No sorprendiste a nadie. Fue malísimo.

miércoles, 3 de agosto de 2011

de tal palo

Cómo no lo pensé antes.

Para salirme con la mía, tengo que aprender a mentir como vos!

sábado, 30 de julio de 2011

my life down I shall lie



...
So rattle my bones all over the stones
I'm only a beggar-man whom nobody owns
Oh, see how words as old as sin
Fit me like a glove
I'm here and here I'll stay
Together we lie, together we pray
There never need be longing in your eyes
...

( As long as the hand that rocks the cradle is mine )
( As long as the hand that rocks the cradle is mine )
( As long as the hand that rocks the cradle is mine )
( As long as the hand that rocks the cradle is mine )



sábado, 23 de julio de 2011

sábado




Morrissey, café en la cama, pantuflas, Morrissey, pañuelitos descartables a montones, ropa tirada, Morrissey, sol en el balcón, horas que corren lento y se disfrutan más, Morrissey, manejar en el parque, resfrío asesino, Morrissey, chocolate regalado, té con miel, Morrissey



(tengo una relación complicadísima de amor/odio con las enumeraciones)

viernes, 22 de julio de 2011

momento de honestidad y exposición

Igual nunca te voy a mostrar algo que te escribí hace 44 días.

sábado, 9 de julio de 2011

fail (3)

Anoche casi te digo "te necesito".

domingo, 3 de julio de 2011

a veces está bien odiar algunas cosas

(algunas cosas)

- Ignorancia bastarda y violenta
- Etiquetas
- Dolor de cabeza y dolor de ovarios
- Listas de cosas por hacer
- Planes frustrados
- Conflicto injustificado
- Prejuicios
- Entrometimiento en mi privacidad
- Fanatismo político ciego
- Empleados estatales corruptos e inoperantes
- Charlas con padres
- Insomnio
- Paro de transporte público
- Patovicas y personal de seguridad
- Conexión Arnet
- Películas arruinadas con finales innecesariamente felices
- Egolatría pedante e hiriente
- Drogones que necesitan recordarle al mundo que consumen drogas
- Minitas bronceadas en invierno
- Minitas con lentes oscuros en días negros
- Gente mala leche
- Pérdida de archivos importantes
- Licor de melón, otros, y sangría con vino barato
- Edulcorante
- Órdenes apenas me levanto y/o en vacaciones
- Reproductor de música sin batería
- Olvido de auriculares
- Model behaviour
- Feminismo/Machismo
- Viveza argentina barata
- Mosquitos, hormigas, cucarachas, polillas y gaviotas (sí, gaviotas)

(está bien odiar)

viernes, 17 de junio de 2011

fail (1)

Sentir que superficialmente te estoy perdonando.

No da.