sábado, 27 de febrero de 2010
maneras idiotas de decirte que me gustas
Me desespero cuando no me titila en naranja tu ventanita del messenger. Me impaciento, me la quedo mirando fijo como una imbécil intentando de imponer alguna brujería que haga que me contestes. I know, i know, shame on me.
sábado, 6 de febrero de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
homofonía o algo así
Me resulta terriblemente perturbador y a la vez hermoso cómo los británicos hacen que las palabras "hurt" y "heart" suenen taaan taaan parecido (aunque claramente distinguible, igual, acortan tanto las distancias)
lunes, 25 de enero de 2010
true intentions
Si te soy completamente sincera, quiero que seas vos cada vez que me llega un mensaje, cada vez que me suena el celular. Y nunca sos. Cada vez que suena el fijo de mi casa quiero que seas vos. Y nunca sos. Incluso cada vez que suena el timbre, no importa lo absolutamente inverosímil que podría ser el hecho de que te aparezcas en mi puerta, nunca sos. Quiero que seas vos cada vez que me conecto y se me abre una ventanita y hasta quiero que seas vos la responsable de cada una de mis notificaciones en Facebook. Y nunca sos, nunca sos, nunca sos. Quiero encontrarte a vos en un parque, en el parque, en los boliches, en los shoppings, en el cine, en la peatonal. Y nunca estas, nunca te encuentro, ya no te encuentro. Nunca sos, todavía no sos, no por lo menos hasta dentro de un par de años, no. Te diría que hasta prefiero que no seas vos ahora, ahora no podríamos, vos no querrías, sería todo demasiado complicado. Pero quiero, yo quiero que seas vos, siempre quise que fueras vos, quiero que seas todo eso, quiero que me invadas las comunicaciones y los sentidos y las horas. Quiero que seas. Algún día vas a ser. Algún vamos a ser, nosotras, yo lo sé.
viernes, 15 de enero de 2010
se me acababan los motivos para que me cayeras mal y...
"¡¿Cómo te vas a juntar con gente que escribe así?!"
domingo, 10 de enero de 2010
la gente es una mierda (y otros cuentos)
No, la gente no es una mierda. Algunos los son sí, muchos, demasiados, y estan por todos lados, agazapados esperando su oportunidad para poder ser una buena mierda cuando les toque el turno, hacer bien su trabajo, lavarse las manos (llenas de mierda), y seguir su camino. Pero la verdad es que cada vez que nos vemos instados a decir esas palabras en ese orden (acompañando el gesto con el labio semi fruncido, moviendo la cabeza lateralmente y con un dejo de indignación) probablemente sea por culpa de una o dos o tres personas a las que en ese momento en particular quisiéramos escupirle la cara o volcarles accidentalmente un vaso de vino tinto, Ferné u otros brebajes cuyo rastro en las ropas sea de dificultoso desprendimiento. Y por culpa de esas personas metemos al resto de la gente que, pobres, no tienen nada que ver. O a lo mejor sí, pero en general no. No, la gente no es una mierda. La gente puede ser lo mejor a veces y también puede no ser, pasar desapercibida, inadvertida, pasar pasar como quien no quiere la cosa y ejercer su pacífica existencia sin joder a nadie. Y sí, hablo de la gente, de masas multiformes y heterogéneas de personas absolutamente diferente. La gente no es una mierda, no nos confundamos. Que haya gente de mierda, es otra cosa. El secreto está en detectarlos antes de que puedan llegar a cumplir su objetivo y asegurar determinada distancia como para evitar choques frontales. Otra cagada (valga la redundancia) es aquella gente que no es de mierda (la gente de mierda no puede evitar serlo y lo es solapadamente las veinticuatro horas del día con la mayoría de las personas con las que se relaciona, a excepción de la madre y un par de amigos) pero que actúa como tal de tanto en tanto. Y lo peor es que a veces lo es solamente como respuesta o retórica a algo que le hizo alguien de mierda, una cosa casí cíclica de la que es muy fácil salir si se tiene la suficiente abstención al rencor y la voluntad mayor de querer ser feliz sin tener problemas con nadie. La gente no es una mierda, no. Ni todos los hombres no son una mierda, ni todas las minas, ni todos los que piensen o sientan distinto. La gente no es una mierda, pero paremos de hacer cosas para cambiar eso, no seamos una mierda con nosotros mismos ni con los demás, y a aquellos que sí lo son, no les demos el gusto.
sábado, 9 de enero de 2010
Y así de a poco te convertís en toda la música, todas las bandas, todos los discos, todas las canciones, todas las letras y los estribillos, todos las escalas, todos los compases, todos los intervalos, todas las séptimas mayores y las quintas justas, todas las notas, todos los silencios, todos los silen...
miércoles, 6 de enero de 2010
martes, 5 de enero de 2010
faaaaaar faaaaaaar away
Haceme acordar que la próxima vez te mande más lejos porque de la concha de la lora volvés muy rápido. Gracias.
lunes, 4 de enero de 2010
poco y nada
Si algo se arrepintió de no haber llevado a ese viaje era algo para escribir. Y un montón de música. Era el segundo día y llovió repentinamente. Ella se sentó en la galería de esa casa a al cual le había costado poco y nada acostumbrars, con un libro, su libro, y un café mal hecho pero café al fin. Había algo en aquella narración y el golpeteo ordenado de la lluvia que la llenó de un deseo casi palpable de escribir, de escribir sobre cualquier cosa a su alrededor y sobre cualquier momento que transcurriera. Quiso escribir incluso sobre el perro que la rodeaba y que a falta de nombre había querido llenar de gloria llamándolo Dylan. Quiso escuchar a Ligia Piro. Quiso enamorarse. Quiso que el verano le trajera un alguien que hiciera que enero se pasara volando. Quiso fumar un cigarrillo o dos con una amiga y reirse. En ese momento la sóla idea le fue suficiente. Se conformó y sonrió. No quiso pedirle más a ese momento. Se enfríaba el café, se terminaba el libro, no paraba de llover.
domingo, 3 de enero de 2010
quick conclusions
Los amigos y el Fernet (no importa cuál) revierten cualquier malhumor y calman cualquier malestar de sábado a la noche.
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