lunes, 29 de junio de 2009
encuentros en el colectivo (2)
Había sido un día largo. Muy largo. Tanto que el incómodo y medio hundido asiento del colectivo me resultaba altamente reconfortante. Me distendí sobre el respaldo. Tenía un compañero en el asiento contiguo. Un muchacho joven, vestido de traje, con cara de hacer vida de oficina, de 5 años de facultad por una vida de 9 a 6. Parecía ser un buen tipo, simplón. Atractivo, sin dudas. Corbata desajustada, celular en mano. Como es patológicamente usual, señorita curiosidad (o sea yo) no puede evitar leer los mensajes que la gente lee o escribe en el colectivo. Y mi buen acompañante estaba haciendo lo segundo. De reojo una vez, de reojo dos veces. Lo está releyendo, definitivamente. Después de un rato, reojo otra vez. El mensaje sigue ahí. Sube y baja, lo lee y lo relee infinita cantidad de veces. ¿Qué está esperando? Su duda se convirtió en la mía. A la decimocuarta relectura logrué ver el texto que aparecía en la pantalla. Era una invitación al cine para una chica. Le ofrecía, con las palabras y el tono más dulce y romántico, pasarla a buscar para ir a ver una peli. Sonreí. Inventé mil historias de por qué él sentía semejante incertidumbre. Pero ninguna era excusa válida para esta love fool. Me había solidarizado con este pobre enamorado, o no, pero había generado en mí una enorme compasión, un enorme deseo de que las cosas le salgan bien con su misteriosa pretendiente. "Mandaselo" decía a gritos mi conciencia, muda para él. Miraba al frente, guardaba el celular, lo volvía a sacar. Faltaba poco para bajarme. Buscó el número en la agenda, agregó "Noe" a la lista de destinatarios. Sólo un par de cuadras. "Mandaselo", mi querido extraño, "no te quedes con las ganas". Dale, si no nunca vas a saber que hubiera pasado si, mandaselo, no seas tonto, el no ya lo tenes, DALE. En ese preciso instante, como en una ola contagiosa de voluntades, éxito. Apretó "enviar". Me pasé dos cuadras con el colectivo. Cupido de inconcientes, la que faltaba.
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sólo puedo decir
ResponderEliminarincreíble post
No me va la filosofía del "jugate", nunca me funcionó, por lo general todo eso derivó en terapia. Por experiencia propia no la recomiendo.
ResponderEliminarHowever, tus aventuras en los medios de transporte urbano de pasajeros no dejan de entretenerme cuando tengo un rato libre en el trabajo.
Eso si, menos sentimentalismo por favor.
lindo texto y ternura, pero no puedo evitar pensar: qué carajo hacés leyendo mensajes de texto ajenos? xD yo te juro que te tengo al lado en el bondi y te mato jajajaja
ResponderEliminaryo siempre leo los mensajes de mis acompañantes en el colkectivo. aunque prefiero sentarme sola. una vez iba escribiendo en mi cuaderno, y un tipo al lado miraba y se reia por que yo estaba enojada y escribia grandes mensajes de odio xD
ResponderEliminarYo siempre leo los mensajes ajenos, los libros, las revistas, los diarios.. una especie de hobbie cuando viajo del centro a mi casa y mi oportuno Ipod se quedó sin batería, cosa que es usual. Me acuerdo de un tipo que le eviaba un mensaje pidiendole perdon a la que parecia su novia. Era un mensaje muy dulce que tenía, o parecía tener, mucho amor. Despues le envió otro a un amigo: "Me va a perdonar, si es una tarada, vos olvidate que mañana salimos de joda". Lo miré con cara de odio y pense.. pobre, pobre piba.
ResponderEliminarvoy a tener más cuidado cuando tenga una teen sentada al lado entonces =O
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