martes, 4 de octubre de 2011

de cuando no escuchaba lo suficiente a los Smiths

el 04 de octubre del año pasado me olvidé de todo. no sólo ese día, pero ése más intensamente, más violentamente, más contundentemente. y sí, nadie que llegue hasta ese punto llega sin vidrios polarizados en los ojos, sin una pared de concreto opaco que no deja ver cinco centímetros más allá de una misma y la pila certera de mierda a su alrededor.
ese día no supe todo lo que todavía había para mí en el año que seguía, no supe nada, no supe ni jamás se me hubiera ocurrido pensar que tenía: 6 ciudades por amar, 173 subtes para tomar, más de cinco y menos de diez amigos increíbles por hacer, 1328 risas estruendosas para compartir, 34 de ellas de reir hasta llorar y doblarse y no poder respirar, 198 fines de semana para destruir, 4 recitales para memorar, 292 cervezas, 143 gin tonics, 158 fernets, 98 whiscolas para tomar, 743 calles para caminar, 86 madrugadas inolvidables para olvidar, 236 horas para manejar, 28 autores académicos para leer, una carrera para aprender, 177 besos que dar, 4 personas para reencontrar, 203 tardes en ese parque de siempre para biengastar, una tabla para usar, 87 desayunos para compartir, 396 cafés por degustar adictivamente, 68 noches enteras de hablar y hablar con amigos, un montón de juegos que jugar, infinitos idiomas para aprender, infinitos libros que leer, infinitas películas para ver, infinitas fotos para sacar, infinitos discos para bajar (dos de los Smiths) e infinitas canciones para amar y aprender y componer. me olvidé de la vida, y de que había que vivir.

(ya no miro ese lugar, aunque siempre paso por ahí)

gracias, ustedes.

2 comentarios:

  1. Infinitos libros para leer, siempre.

    Un gusto =)

    Pazchi

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  2. me da mucha ansiedad pensar todos los libros por leer, pelis por ver y discos por escuchar... no me va a alcanzar la vida! y pensar que a veces le dedicamos tiempo a cosas tan banales

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gotas de llovizna