Y rechazarla. Concreta, tangible, latente, visible. Ahí está, sí, ahí. Se puede saber incluso dónde vive y todo, y qué música le gusta. Pero no, no se puede ir y agarrarla y zambullirse en ella, no. Sí, en términos positivos, la posibilidad del amor se puede observar, se la puede medir, pero no se puede experimentar con ella. El amor a lo mejor es científico, su posibilidad no tanto. No, bueno, no da ponerse justo ahora a pensar en las concepciones del amor (concepciones eh, no conceptos, en eso ya se cagaron a piñas escritores , filósofos y abandonados durante siglos y nadie generó fórmulas ni leyes generales), la tuya ponele está muy clara, la mía más o menos (yo, por ejemplo, me siento una pelotuda empezando oraciones con "el amor" como si tuviera alguna verdad que decir al respecto), pero se entiende de qué hablamos. Eso que sería fuente de felicidad asegurada por un tiempo, eso, la descarga violenta de endorfinas, las feromonas que fluyen y se respiran, sonreir como boludo involuntariamente, sí, bueno, eso, nos entendemos. La drogadicción inherente a ser persona, querer eso, quererlo siempre, buscarlo siempre aunque lo neguemos o no lo entendamos o no lo creamos, buscarlo en mínimas y frustradas dósis, buscarlo con límites preestablecidos, como sea, pero buscarlo, por fuera de la conciencia. Entendí con el tiempo que en todo ese maneje hay una parte controlable, la racionalidad que le pone correa a la pasión (pasión como impulso) y la ahorca para que no se vaya corriendo de cabeza contra la pared. Pero, ¿cómo extender esa racionalidad por encima del instinto, por encima de la adicción que te persigue hasta en los sueños y te inclina a lanzarte desaforadamente sobre esa posibildad del amor? Es querer y no poder, es ser capaz pero no elegirlo, mirar para otro lado. Es una piña a la vida, una gancho de zurda al estómago, de esos que ahogan y te dejan sin saber bien qué hacer por un rato. Después uno piensa en el tiempo, escucha un tema lindo y, claro, la vida sigue.
Estos días estuve pensando todo este tema como una película. Visualizo el trailer, la canción que suena, la voz en off que hace preguntas retóricas que en realidad encierran toda la trama. Algún día la voy a escribir, pero esta vez en serio, y se va a llamar como esta entrada.
lunes, 24 de octubre de 2011
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La quiero en cine =)
ResponderEliminarun beso!
Pazchi