jueves, 15 de diciembre de 2011

enamorarse tres veces por día y otras teorías

En esta languidez, esta llanura indeseada que supone la existencia en esta ciudad demasiado mediana y calurosa, habrá que enamorarse para no morir. De todo y todas y todo el tiempo y en un montón de lugares a la vez. Simultáneamente. Desprejuiciada e impulsivamente. Será preciso tener todo un repertorio de amores imposibles y de amores platónicos, categorías que pueden confundirse pero que deberán diferenciarse cuidadosamente a fines prácticos. Existirán aquellos con peso histórico, de caracter más o menos fijo, recurrentes y ligeramente inolvidables. Entre ellos, se ejemplifica: la cantante que toca el bajo, la actriz entrada en años, la líder revolucionaria chilena, entre otros ejemplares. También estarán los amores variables, los que se adicionarán por bar y por noche, adoptando formas un tanto más efímeras, pero no por eso menos contundentes y eficaces. Véase la chica de la agrupación estudiantil, la otra chica de la otra agrupación estudiantil opositora, la moza, la compañera de la secundaria de tu compañera de la facultad, la quiosquera, la coordinadora del viaje de egresados, la chica del videoclub, la ayudante de cátedra.

Enamorarse de una profesora será fundamental, incluso sin contemplar el impacto positivo o negativo sobre la vida académica. En este caso particular, se supone un amor fiel, proyectado, indecoroso, y por sobre todas las cosas, adolescente. Claramente este se presenta como sub-tipo de la categoría amor platónico, no por eso siempre imposible (considénse casos de la realidad). Una conducta típica de este amor será estudiar violentamente para las evaluaciones a la expectativa de obtención de las mayores notas de la clase, entrega de trabajos en tiempo y forma sin excepción, búsqueda de cruce de miradas siempre que así lo posibilite la ocasión, presentabilidad impecable en aspecto físico al asistir a sus clases de las ocho de la mañana, selección de léxico categórico pero con alto contenido afectivo, sonrisa inefable, distracción constante ante la mostradura inesperada de piernas, entre otros.

Salir de viaje y recolectar amores y no-amores es otro campo de sólida importancia. Nótese que introducimos aquí la categoría del no-amor, eje central de nuestra teoría, por el cual debe entenderse aquel amor que no ha podido ser concretado por causas de tipo circustanciales en tanto incoordinación de lugar, tiempo, estado civil, u otras consideraciones que se hayan encontrado justas. Suelen ser fulminantes y de gruesa importancia para la vida afectiva. Posible indentificación del no-amor como "amor de la vida", ante la imposiblidad de experimentación efectiva.

Se deberá tener un amor en otro país a quien jamás hayamos conocido, pero de quien construímos un tipo ideal e imaginario. Un amor que aun nunca fue, en Inglaterra. O enamorarse de una escritora colombiana sólo por sus tatuajes y por sus palabras. Soñar con una italiana para casarse, o con una francesa con quien viajar en la campiña. La idealización y sobre-proyección de figuras será absolutamente clave para seguir la conducta recomendada en la teoría que aquí esbozamos precariamente.

Consideramos quienes adherimos a este humilde ensayo y llevamos a la práctica la postulada forma de vida, que es así y sólo así que puede vivirse con algo de dignidad y la suficiente alegría.
Notifíquese y divúlguese. He dicho.

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